Fleur Jaeggy: “Traicionar es bueno”

Es lo que afirma el protagonista del libro Las estatuas del agua, de Fleur Jaeggy. Se llama Beeklam y vive solo en un sótano de la ciudad de Ámsterdam rodeado de estatuas. Con ellas habla, recuerda, piensa… ¿Sirven para algo esos datos? ¿Se sabe o se entiende algo más del libro o de su autora? Absolutamente no. Es mejor poner la oreja detrás de la puerta y escuchar… Ese placer.

“Yo no creo en nada, tan solo creo que traicionar es bueno, creo que está bien transgredir en parte las órdenes, no necesariamente algo que nos proporcione bienestar a nosotros mismos, sino más bien algo que proporcione infelicidad y desesperación a los demás. No he mantenido mi palabra; pero qué es mi palabra, yo no tengo palabra, aunque hablo como un espectro. Usted me mira sin hablar. O está a punto de anunciarme mi muerte. Algo deberá pues llamarse destino. tendremos que ponernos de acuerdo, ma belle. Yo traiciono y usted coge”.

Las estatuas del agua, de Fleur Jaeggy. Editorial Alpha Decay

Publicado por

Pilar Gómez Rodríguez

Hago Filosofía&Co: filosofía en la compañía de quien se quiera pasar por www.filco.es. Anteriormente fui redactora jefe de la revista "Filosofía Hoy", a la que vi nacer y morir... También colaboro con otras revistas como “La aventura de la Historia” o “Descubrir el Arte”. Y soy escritora. He publicado los libros de relatos "Siete paradas en el país de las sombras", en Edaf; "La carretera de los perros atropellados" en Xorki; y la novela "La otra vida de Egon", en Gadir.